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Eres una buena madre.

Una madre australiana mantuvo una breve conversación con una psicóloga infantil que se convirtió en una maravillosa lección sobre la maternidad. La respuesta de la psicóloga
Son los niños silenciosos, los niños temerosos, los adolescentes que no llegan a casa y los padres que no están en comunicación con sus hijos que me preocupan.
Son los niños silenciosos, los niños temerosos, los adolescentes que no llegan a casa y los padres que no están en comunicación con sus hijos que me preocupan.

le dejó huella:

«Hace un par de semanas un terapeuta infantil miró a mis hijos y me dijo…
«Eres una buena madre.»
Sintiéndome como un fraude total, dije: «No me siento como una buena mamá. Los niños me están volviendo loca, estoy perdiendo la paciencia y me quedo dormida en la noche preguntándome dónde voy a conseguir paciencia para otro día»
A lo que ella respondió con una declaración que no he podido olvidar,
«Los bebés lloran, es como se comunican. Los niños pequeños protestan, y los adolescentes se quejan.
Entonces las mamás dicen las palabras «joder mierda en su aliento antes de cada respuesta. Es cómo nos comunicamos?.
Pero adivina qué Constance? Es mejor que el silencio.
Una casa llena de chicos gritando y adolescentes que luchan y unos padres a los que se les contesta es sano para mí.
Son los niños silenciosos, los niños temerosos, los adolescentes que no llegan a casa y los padres que no están en comunicación con sus hijos que me preocupan.
Y los niños no te vuelven loco, ya estabas loco. Por eso los tuviste.
Y así, me sentí como una buena madre de nuevo.»

Madres del mundo!! Respirar profundo, estáis haciendo un buen trabajo.

Constance Hall

Traducido por Cristina Oroz Bajo

Fuente Original: Constance Hall Facebook Page

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16 cosas que Capdevila aprendió en el 2016…

 

  1. Las Limitaciones nos hacen crecer. Que aceptar las limitaciones tiene un punto doloroso y otro de liberador. Sueltas peso y te puedes verter en cuerpo y alma a lo que te queda, si aprendes a dejar de lamentar lo que pierdes. Cuando se cierra una puerta se abren solitas un montón de ventanas.
  2. La Amabilidad el mejor de los efectos contagio. Que la amabilidad puede ser la idea más revolucionaria. Tiene el poder transformador de las personas que llevan la sonrisa puesta, que transmiten optimismo, que nos hacen reír, que por allí donde pasan mejoran el ambiente.
  3. El Cuerpo es como un perro. Que en lugar de lamentarnos cuando el cuerpo se nos queja y soltar un «maldita rodilla», tocaría valorar los años que hace que nos soporta y se dobla a nuestro servicio. En lugar de maldecir a los huesos habría celebrar que este esqueleto hace lo que puede y más para mantenernos de pie.
  4. Que la Alegría de vivir no tiene métodos pero tiene maestros. Conviene acercarnos, a la espera del contagio, a gente sencilla, que tiene en su foco la bondad y la estima y el cuidado de los demás, que pasan desapercibidos en un mundo que premia más el cinismo que la ingenuidad.
  5. Estamos para cuidarnos con mucho tacto. Que hemos venido aquí, aunque lo disimulamos demasiado bien, a amar y ser amados, y por tanto, a cuidarnos. Y que el cuidado de las personas es la tarea más importante del mundo, y la menos valorada.
  6. No discutas nunca con un imbécil. La clave es detectarlos y frenarlos antes, pero esto requiere una sociedad madura y respetuosa que ignore la provocación barata y admire más los valores que no los resultados a cualquier precio.
  7. ¿Por qué pedimos perdón por llorar?Que la persona con la que no te duele llorar y que te haga la compañía adecuada es por fuerza un muy buen amigo. Sobre todo si también sabeis reír juntos.
  8. Nunca es tarde para aprender a caminar que con el amigo con el que más ando somos mucho más amigos desde que caminamos juntos: eres más sincero, más directo, más profundo.
  9. Que sin confianza no hay motivación, porque confiar a menudo da más fruto que vigilar.
  10. Que seducen más los optimistas currantes. Los que saben que todo es un desastre y todo puede ir muy mal si no ponemos remedio pronto. Y por eso se arremangan. Y mantienen este punto de ingenuidad necesaria para creer que podrán. Porque sin confianza no hay convicción y sin convicción no hay resultados y sin resultados no hay motivos para mantener la esperanza.
  11. Que priorizar significa descartar. Que para poder dar el sí entusiasta y posible al que quieres deberás decir el no contundente y desculpabilizar al que no cabe.
  12. Que lo peor del miedo es cuando nos pilota, cuando se instala en el volante. Porque el miedo nos puede hacer traidores y nos puede paralizar por completo. El miedo a la verdad nos hace mentirosos, el miedo de sentir emociones fuertes nos hace fríos, el miedo del riesgo nos hace tirar demasiadas toallas, y el miedo de morir nos puede impedir vivir.
  13. Que somos más lo que hacemos que lo que decimos, somos más lo que decidimos que lo que pensamos, somos cuando actuamos y no cuando reflexionamos. Y como hemos venido aquí a relacionarnos, la educación es el arte y oficio sublime de aprender mientras se enseña y de enseñarse mientras se aprende. Sólo estando de verdad, de corazón y siempre puedes aprender y enseñar a estar allí.
  14. Que necesitamos más mala leche y más esperanza. Tenemos que estar más cabreados y más ilusionados vez. Nos conviene señalar y denunciar a los culpables, mirarles a los ojos, no asumir que esto toca, mostrarles toda la rabia que sentimos. Y simultáneamente ir arreglando con las manos el día a día, desde el inconformismo, con ambición y con la certeza absoluta de que es posible.
  15. Que necesitan médicos y maestros con visión de cabecera, que en lugar de dedicarse al trocito asignado y suficiente, sean capaces de tomar distancia y tener cuidado de personas enteras, de pies a cabeza. Cuidar es mucho más que curar.
  16. Que la belleza está en la mirada, y no hay privilegio más hermoso que ser observado desde el amor incondicional y la alegría de vivir. Ninguna inversión más segura y rentable que rodearnos de personas que nos quieren tal como somos, que nos encuentran guapísimos al margen de lo que dicte el espejo. Que nos miran siempre con buenos ojos.

La enfermedad te da una lucidez extraña. Te echaremos de menos!
La enfermedad te da una lucidez extraña. Te echaremos de menos!

 

Carles Capdevila (30 diciembre 2016)

Traducido por Cristina Oroz Bajo

Fuente Original: 16 cosas que he aprendido en 2016.

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Siéntate! Quieto!

Cuando se mueve con su hijo está estimulando el crecimiento de su cerebro.
Cuando se mueve con su hijo está estimulando el crecimiento de su cerebro.

Siéntate! Quieto! Es el mantra de cada aula y trasciende también a las dinámicas familiares.

Los niños tienen cuerpos que están menos preparados que nunca para aprender. Con sistemas sensoriales que no funcionan bien, y se les pide que se sienten y presten atención. Los niños naturalmente empiezan a moverse para obtener el movimiento que su cuerpo necesita desesperadamente y no está recibiendo lo suficiente como para “encender su cerebro”. ¿Qué sucede cuando los niños empiezan a moverse? Les pedimos que se queden quietos y presten atención; por lo tanto, su cerebro vuelve a “dormir”.

El movimiento nervioso es un problema real. Es un fuerte indicador de que los niños no están moviéndose lo suficiente, no están haciendo suficiente ejercicio durante el día. Tenemos que solucionar el problema subyacente. En las aulas, los tiempos de recreo necesitan ser extendidos y los niños deben jugar afuera tan pronto como salgan de la escuela. Veinte minutos de movimiento al día no es suficiente! Necesitan de juego al aire libre con el fin de establecer un sistema sensorial saludable y para apoyar la atención a nivel superior.

Para que los niños aprendan, necesitan ser capaces de prestar atención. Para prestar atención, debemos dejar que se muevan. Pero eso está cambiando a medida que la evidencia demuestra que tomar pausas breves de actividad durante el día ayuda a los niños a aprender y estar más atento en clase, y se están adoptando un creciente número de programas diseñados para promover el movimiento en las escuelas (Hadson, A., 2014).

«Necesitamos reconocer que los niños están basados en el movimiento»(Gatens, B.)»En las escuelas, estamos presionando contra la naturaleza humana para pedirles que se queden quietos y en silencio todo el tiempo».»El tiempo activo usado para energizar tu cerebro hace que todos esos momentos sean mejores y más productivos”. Un informe de 2013 del Instituto de Medicina concluyó que los niños que son más activos «muestran una mayor atención, tienen una velocidad de procesamiento cognitivo más rápido y un rendimiento mejor en las pruebas académicas estandarizadas que los niños que son menos activos.»

«La actividad estimula más vasos sanguíneos en el cerebro, el movimiento activa todas las células cerebrales que los niños están usando para aprender, despierta el cerebro y prestan más atención en la escuela «. «Esta es una generación digital que espera estar entretenida, y no estamos pensando en el niño como una persona entera, en cómo la actividad física les ayuda a sobrellevar el estrés de la escuela y en realidad los beneficia en el aula» (DiStefano, L.)

Para que los niños aprendan, necesitan ser capaces de prestar atención. Para prestar atención, debemos dejar que se muevan (Hadson, A., 2014).

Cristina Oroz Bajo

Fuentes originales:

Why so many kids can´t sit still in school today? (Hadson, A., 2014)

Why Kids Shouldn’t Sit Still in Class. (Dela Cruz, D., 2017)

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Acostarse con sus hijos hasta que se queden dormidos no es un mal hábito.

En realidad, hay unas noches miserable pero generalmente es un momento único y hermoso. Mentiría si dijera que no se disfruta allí viendo como mis hijos flotan entre la vigilia y el sueño siendo mágico e íntimo siendo como yo imaginaba ser padre antes de que realmente tenía hijos. A veces, en la oscuridad, mis hijos se anidan contra mí, teniendo cerca su dulce pelo, el sentir de sus mejillas calientes contra mi cuello, o sus corazones golpeando salvajemente en sus pechos – y me emociono con gratitud casi con lágrimas en los ojos.

Había escuchado todos los argumentos sobre por qué acostarse con sus hijos hasta que se quedan dormidos es un mal hábito. Es el tipo de hábito número uno que se supone romper cuando sus hijos son bebés. Excepto, si no lo haces o hacen colhecho durante la lactancia. Entonces, a medida que envejecen, ¿qué pasa si se desarrollan de la mano o acariciando su espalda hasta que están dormidos? Y luego, incluso después de que hayan superado todo eso, ¿qué pasaría si te piden que te acuestes allí, tranquilizándolos con tu presencia hasta que estén profundamente dormidos?Pensarás… ¿Cómo aprenderán a calmarse? ¿Cómo aprenderán a dormirse sin ti? ¿No vas a crear hijos dependientes que nunca aprenden a funcionar en el mundo sin ti? La respuesta a la última pregunta es inequívoca. Numerosos estudios han demostrado que cuanto más unidos los niños, más seguros e independientes se vuelven. Tiene sentido si piensa en ello: dar seguridad a los niños les hace sentirse seguros y capaces de funcionar con facilidad en el mundo.

Me acuesto con mis hijos porque me quieren, porque es algo que siempre hemos hecho, y porque nos sale de forma natural a pesar de que a menudo me molesta esos 10 a 20 minutos adicionales de espera, en realidad es sólo un puñado de minutos en mi día, pero Significan el mundo para mis hijos. Me acuesto con ellos porque entre la escuela, el trabajo, las comidas, los deberes y otros compromisos, es raro que tengamos momentos de silencio y cercanía tan hermosos y profundos como los que están justo antes de dormir. Me acuesto con ellos porque ni siquiera a mí me gusta dormirme sola y a mis hijos se les exige tener esa seguridad extra que incluso los adultos anhelan. Me acuesto con ellos las noches que están estresado, inquietos, o simplemente me necesitan y no saben por qué. Porque sé que los días de me necesitan tanto están contados. Me acuesto con mis hijos porque sé que a los chicos se les suele enseñar a ser más duros que esto, a llenar sus necesidades y deseos, y creo que es una forma peligrosa para que los niños (y los hombres) funcionen. Me acuesto con ellos porque me lo piden y estoy dispuesta.

Sí, a veces al final de mis largos días como una mamá, acostado en la oscuridad es el último lugar que quiero estar. Sí, a veces estoy agitada, hambrienta, tocada. A veces me encuentro apretando los dientes con fuerza para no soltar mis gritos de frustración. Pero también sé que estos minutos que mis hijos se deslizan en la seguridad de mis brazos o mi presencia son exactamente los que tienen más peso para mis hijos – y para mí. Y no cambiaría eso por nada.

Texto adaptado por Cristina Oroz Bajo extraído de Wendi Wisner; Writer and Lactation Consultant; The Motherhood Experience.

Fuente: http://www.scarymommy.com/lying-down-with-your-kids-until-they-fall-asleep-is-not-bad-habit/

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Cuatro acuerdos para ser feliz.


«No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento»(Ruiz,M.)

  1. Sé impecable con la palabra.

La palabra es magia, es decreto, es proyección…, ten cuidado con lo que hablas y sobre todo con lo que te dices a ti mismo, recuerda que no hay nadie más cruel para ti. Las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.

  1. No te tomes nada personalmente.

Cada persona vive su propia película en la cual es protagonist afrontando su propia odisea, viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones. Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida.

Hay mucha magia negra fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos «depredadores emocionales» alguna que otra vez.

«Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno», asegura Miguel Ruiz.

  1. No hagas suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello.

«La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras… e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular», insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza… y la aceptación.

  1. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas… dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.

Estos acuerdos que parecieran sencillos no son simples y requieren de su interiorización de un cambio de actitud, de ponerte otros ojos para ver la vida y que mejor que coger los ojos que miramos cada día, los de nuestros maestros, nuestros hijos. Os pondré un ejemplo muy claro de Andrea Mayoral que dice así…

Cuando terminé la lectura de estos cuatro acuerdos, creí que podría llevar a cabo esos acuerdos de forma sencilla, se veían muy fáciles de cumplir. Pero al poco tiempo me encontré de nuevo increpando a los niños, criticándolos por no hacer las cosas como yo quería. Y luego del sermón que les impartí a los dos, los dejé solos para que ordenaran su cuarto.

Pero justo al momento de cerrar la puerta pude escuchar una conversación que me abrió los ojos a esa sabiduría Tolteca:

-¿Por qué está mami enojada? -preguntó el más pequeño.

-Porque piensa que desordenamos el cuarto para fastidiarla -dijo el mayor en voz baja.

-Pero ¿está enojada conmigo?

-No lo creo, solo está enojada con los juguetes.

-¿Con los juguetes?

-Algo le debieron de hacer, para que cada vez que los ve por el piso, se ponga a gritar.

-Pero a mí no me han hecho nada, y cada vez que los guardamos se ponen muy tristes.

-Escondámoslo debajo de la cama. Así mamá no gritará más.

-No me gusta cuando mami grita.

-A mí tampoco. Me da miedo. Y cuando no puedo jugar con mis juguetes me pongo bravo, pero prefiero estar bravo que tener miedo.

-¡Ya sé que le pasa a mami! -exclamó el pequeño con entusiasmo-. Creo que no le gustan los juguetes, ¡porque ya no puede jugar con ellos!

 Una sencilla conversación que me abrió el corazón y me hizo pensar que los niños ven la vida como los Toltecas, y que, si yo lograba recordar lo fantástico que era ver la vida desde la perspectiva de los niños, lograría poner fin a la dictadura de la perfección que atormentaba mi vida.A partir de ese momento, le he dedicado más tiempo a jugar con mis hijos. Guardar los juguetes se convirtió en un juego divertido que compartimos los tres. Ahora sé que no soy perfecta y mis hijos tampoco, ellos hacen lo que hacen porque es lo que hacen los niños y no porque quieran irritarme. No los he vuelto a gritar, o al menos he hecho mi mejor esfuerzo por no hacerlo y cada día trato de cumplir con esos cuatro acuerdos, tanto con mis hijos, mi esposo, compañeros de trabajo, amigos y con las personas en la calle porque la vida no es perfecta y ahora cada día me siento más feliz. (Mayoral, A.)

"No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento"(Ruiz,M.)
«Para ser feliz necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.» (Ruiz, M.)

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Madre que sostienes el mundo.



Madre que …

…duermes con los ojos cerrados, que te despiertas a las 5 de la mañana pero ya no sabes si llegaste a dormirte. Que te comes el mundo cuando logras juntar 5 horas seguidas de sueño y te despiertas sobresaltada casi culpable por si olvidaste ser madre. Que batallas con concurridas mañanas corriendo entrepasillos para cazar cabezas con camisetas y vestidos, dando directrices a lo lejos como si te encontraras en la bolsa de Wall Street comprando y vendiendo acciones, luchando con pañales incambiables, niños que se desvisten después de vestidos, zapatos que nunca encuentran su par caminando hacia lo que debería ser un desayuno saludable por supuesto! cazando bocas mientras desvías atenciones para poder llenarlas, entonas melodías, lidias con líquidos, mermeladas, mantequillas y galletas que desaparecen en el fondo de los tazones mientras desayunas, desayunar? qué es desayunar? quizás de milagro un café frío justo antes de cerrar la puerta antes de abrirla de nuevo para coger ese algo que sabes que alguien ha olvidado. Con mochilas a punto, con snacks, batas, baberos y recambios de temporada, chupetes, dinoraurios y carros de muñecas enganchados a las manos de tus hijos en frente de la puerta justo al instante en que parecía que ese día funcionaba.

Madre que…

…regalas cada minuto de tu tiempo y de tu mente cuando alguno de la camada está en45dfermo, haces tuyo su sufrimiento, que sabes adivinarlos sólo oliéndolos, que recibes todos los golpes porque solo tú sabes levantarte de todos ellos más fuerte si cabe, viendo a los tuyos pelear con sus emociones, impulsos y sensaciones siempre a caballo entre el sueño, el hambre y el desconsuelo.

Madre que…

…razonas lo irrazonable, curas lo incurable y consigues lo imposible mientras repites incansablemente los mismos consejos imprimiendolos verbalmente en la mente y el quehacer de tus pequeños. Madre observada en parques abarrotados de madres que intentan, en la distancia más cercana, ser críticos insaciables de su propia realidad, espacios de intercambio que en lugar de fomentar el descanso de las madres dan lugar a psicoparques que ofrecen cursos intensivos de qué hacer y qué no hacer para ser “buenas y malas madres”. Madres corriendo de un lado para otro salvando niños que parece salieran de debajo de las piedras.

Madre que…

…intentas hacer cosas “normales” cuando la normalidad es la lucha entre el convencimiento de que recuperas algo pero pierdes otra cosa, casi culpable por tener cinco minutos de tiempo, nerviosa palpando el móvil que esté operativo y siempre a mano como salvavidas de la madre que intentas ahogar entre sonrisas y conversaciones extrañas monotemáticas de aquello que a lo lejos ansiamos cerca o silencios incomodos porque se te olvidó que es una conversación de ida y vuelta sin toallitas en mano preparadas para limpiar la nariz y la cara de tu interlocutor.

Madre que…

…llegando a todo vives en la hiperactividad constante, pensando en donde estará el libro de instrucciones de todo lo que te viene y te queda por venir, equilibrando tus modos, los suyos y los del más allá, buscando a momentos el equilibrio emocional y la paciencia que parece que se agotó justo antes de que sonara el despertador doblada entre rodillas, cabezas, sin almohada y destapada y preguntándote si habrán descansado lo suficiente.

Madre que…

…meciendo la sillita vacía en el semáforo buscas las claves expres para ser una buena madre leyendo el blog del momento, autocorrigiéndote y siendo tu más dura crítica, diciéndote que la próxima lo harás mejor luchando con los sentimientos de frustración e imperfección.

Madre que…

…trabajas a la intensidad más alta, marcha constante y con la sensibilidad más dulce a tiempo completo y todo el año, fabrica de besos y abrazos, de motivación y emoción que ves a tus hijos convertirse en eso que soñaste, que agarran la felicidad de tu mano, haz que el tiempo con ellos cuente. Disfrútalo, frena, respira y deja que tu frase coletilla deje de ser “date prisa”, deja a un lado tu limpiadora, taxista, cocinera, nutricionista, enfermera, educadora, psicóloga, mediadora, decoradora, cuentacuentos, artista… y sé madre porque la vida… no viene con un manual de instrucciones viene con una Supermamá.

Madre que… siempre fuiste y serás mi Supermadre.

Cristina Oroz Bajo

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¿Cocaína digital para nuestros hijos?¿Porqué fundadores de Apple, Google, Wikipedia apuestan por no-tech? ¿Uso responsable de las tecnologías?


“La mayoría de los niños, oyen lo que dices, algunos incluso hacen lo que dices, pero todos los niños, hacen lo que haces”.
“La mayoría de los niños, oyen lo que dices, algunos incluso hacen lo que dices, pero todos los niños, hacen lo que haces”.

Ahora sabemos que esas tabletas, teléfonos y videojuegos son una forma de droga digital, que el efecto adictivo afecta la corteza cerebral del cerebro; su función ejecutiva y control de impulsos, de la misma manera que la cocaína, elevando los niveles de dopamina (neurotransmisor de placer). Pantallas llamadas «cocaína electrónica» (Whibrow, P.; UCLA), «heroína digital” (investigadores chinos) o «pharmakeia digital» (griego para la droga, Marina de EEUU).

¿Porqué los padres, diseñadores e ingenieros son los más cautelosos? ¿Porqué Steve Jobs era un padre notoriamente de baja tecnología? ¿Porqué los ejecutivos e ingenieros de Silicon Valley matriculan a sus hijos en escuelas Waldorf no-tecnológicas? ¿Porqué los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, fueron a escuelas Montessori sin tecnología así como el creador de Amazon Jeff Bezos y el fundador de Wikipedia, Jimmy?

La exposición a dichos dispositivos provoca cambios en:

  1. Los niños… su juego es cada vez menos creativo y experimental perdiendo atracción por objetos, sus intereses se reducen, se pierde interés por las relaciones en el juego, los juguetes, la naturaleza. Aparecen dificultades en el sueño y en el mantenimiento de la atención por la hiper-excitación. Peor aún, nos encontramos a niños apáticos, que se aburren, sin imaginación, desinteresados y desmotivados cuando no están conectados.
  1. Las familias… la agresividad y los berrinches cuando los dispositivos se quitan y la atención se disipa cuando los niños no son estimulados perpetuamente. Y esto se extiende a los padres que son los primeros ejemplos, se relacionan menos y peor con sus hijos, están semipresentes en los momentos en familia y las relaciones, y la comunicación se deteriora profundamente.
  1. Su futuro…Cientos de estudios clínicos demuestran que las pantallas aumentan la depresión, la ansiedad y la agresión y que pueden llevar a características psicóticas por falta de contacto con la realidad. Demostrado está que los niños que pasan más tiempo frente a pantallas tienen más problemas de déficit de atención. Esto se debe a que hay una región en el cerebro emocional, llamada «núcleo estriado», que valora las actividades donde dirigir la atención en función de la intensidad del estímulo y la rapidez con la que satisfice. Así decide a qué actividades debemos prestar más atención. Con estos dispositivos el cerebro se acostumbra a recibir estímulos intensos y satisfacción inmediata, así difícilmente va a querer prestar atención a otras actividades menos intensas, y corren el riesgo de caer en una adicción.

Estudios clínicos sobre adolescentes detallan que han encontrado más fácil tratar la adicción a las drogas que a los teléfonos, los videojuegos o las redes. Los niños de 8 a 10 años pasan 8 horas al día con diversos medios digitales mientras los adolescentes pasan 11 horas frente a las pantallas. Uno de cada tres niños está usando tabletas o teléfonos inteligentes antes de que puedan hablar (Academia Americana de Pediatría, 2013). No es una tarea fácil en nuestra actual sociedad llena de tecnología donde las pantallas son omnipresentes. Una persona puede vivir sin drogas o alcohol pero las tentaciones digitales están por todas partes.

¿Qué hacemos como padres y desde casa?

La principal clave es la prevención, evitar que su hijo de 4, 5 u 8 años se enganche a las pantallas. Eso significa Lego en lugar de Minecraft; Libros en lugar de iPads; Naturaleza y deportes en vez de TV, hasta que tengan por lo menos 10 años de edad (incluso hasta los 12).

Evite al máximo la utilización de dispositivos electrónicos en casa, siempre que esté en familia: establezca un parking de móviles para toda la familia, coma con sus hijos sin ningún dispositivo electrónico en la mesa, manténgalos en silencio, evite utilizarlos a modo de niñeras digitales. Hable con sus hijos sin dispositivos en la mano, recuerde: “la mayoría de los niños, oyen lo que dices, algunos incluso hacen lo que dices, pero todos los niños, hacen lo que haces”.

Es muy posible, dependiendo del grado de exposición en el que se encuentren sus hijos, que se sientan desorientados, aburridos, oxidados y se sientan solos y sin recursos para conectarse a las experiencias de la vida real. Nosotros como adultos también estamos sufriendo esta situación y hemos, juntos, de recuperar las actividades creativas para conectar de nuevo las relaciones familiares.

Mientras que un niño está utilizando una tablet o viendo la tele, está dejando de hacer otras actividades necesarias para su desarrollo. En menores de 2 años está demostrado que su cerebro necesita interacciones directas con personas reales para desarrollar el lenguaje y otras habilidades cognitivas, sociales y emocionales. Y a partir de los 2 años el principal efecto negativo de las tecnologías es que restan tiempo de ejercicio físico y actividades manipulativas además de todo el componente atencional y motivación anteriormente descrito.

¿Cómo hacer un uso responsable de las tecnologías?

Por otro lado no hay que negar que estamos asistiendo a un cambio social con las nuevas tecnologías así que para prevenir este uso excesivo, se pueden proporcionar a los niños y adolescente herramientas para hacer un buen uso de ellas.

Jugar con ellos y compartir eso que les motiva, compartir emociones, aprender juntos y conocernos mejor. Ubicar los dispositivos en el espacio común para evitar el aislamiento y observar informalmente su comportamiento. Invitar a amigos a jugar siempre es mejor opción para conocer cómo se relacionan. Programar tiempos de uso, que suponga un equilibro entre todas las dinámicas, siempre determinar su fin antes de empezar para que así sea más fácil conseguir el compromiso. Hablar de internet de una manera crítica y reflexiva teniendo en cuenta sus pros y sus contras. Informarse sobre programas limitadores de contenidos. Siempre sugerir que realice otras actividades de ocio que les motiven.

Cristina Oroz Bajo

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