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¡Cuando una dificultad es el mayor aprendizaje!

No todo es fácil en el método pero todo es aprendizaje y evolución.

Me gustaría nos paráramos a pensar en situaciones muy frecuentes en el Método y que son el mayor aprendizaje que podemos ofrecer a nuestros niños con problemas de comunicación.

Voy con un ejemplo: existen situaciones como dificultades sensoriales con la plastilina, mi niño no soporta la plastilina, no la puede ni oler, no la puede tocar, no la puede ver… y viene el vídeo de Plastilina… Pero de repente a través del vídeo de plastilina, empieza a trabajar esa tolerancia, esa adaptación a ese material en concreto y os aseguro que no solamente empieza un proceso de aceptación, sino que acaba entrando y jugando con la plastilina, eso nos pasa con sonidos, materiales, objetos.

También encontramos situaciones tipo: «a mi niño le da miedo los animales o algún animal en concreto«, y como podéis imaginar, hay vídeos de animales en el Método VICON. ¿Qué consiguen? Sabemos que en un principio nos puede aterrar y queremos pasar ese vídeo lo antes posible pero no os ayudamos si lo hacemos porque sabemos que representa un bloqueo en vuestro niño. También sabemos que protegerlo y prevenir situaciones de estrés es totalmente natural, pero lo cierto es que a través de los vídeos y vuestra ayuda, conseguimos que entren, que aprendan y que superen estos obstáculos.

También encontramos más casos por ejemplo en la manipulación de objetos, con el vídeo por ejemplo del coche… Consiguen rodar un coche, solamente las personas que tienen cerca un niño con autismo pueden saber lo que significa eso, lo que significa que un niño con autismo desarrolle el juego simbólico y la manipulación adecuada con objetos. Pues el método expone, genera e integra ese tipo de juegos, esas tolerancias y libera de esos bloqueos y fobia. A través de nuestros vídeos rompemos con esas dinámicas que, a veces son sostenidas durante años.

Y siempre decimos a nuestras familias cuando atacan a un vídeo complejo, que a veces pareciera imposible porque genera una reacción y una sobrerreacción de sus pequeño como de miedo, de fuga, de estrés.

Hay que aprovechar esos momentos como una oportunidad. Sin duda es el logro más importante que se van a llevar.

Por supuesto que es importante incorporar nuevas palabras en nuestro vocabulario, decirlas un poquito mejor, aprender nuevos objetos, nuevas acciones pero mucho más importante es poder lidiar con momentos de incomodidad, de miedo, de negación y de frustración. Porque la vida les va a traer muchos momentos de ese tipo y poder trabajarlos en un marco más contenido, con un método visual podemos conseguir comunicación de verdad, de esa que se nos llena la boca cuando la decimos. Y poder desarrollarla en el momento en el que es más importante.

No intentéis evitar esos momentos y tomarlos como una oportunidad para trabajar esas emociones, esa sensaciones y esas situaciones para que luego tengáis herramientas para enfrentaros a otras nuevas que vendrán, que la vida naturalmente os traerá. Cosas que no les gustan, cosas que no quieren en algún momento, o cosas que quieren y que no podemos darles ahora.

Para nosotros es el verdadero aprendizaje, es el verdadero desarrollo y es donde damos a vuestros niños su mayor potencial y sus mejores herramientas para un futuro.

Os recordamos también, un post donde os dimos algunos consejos antes las conductas de frustración de nuestros pequeños con el título: ¿Por dónde empezar con la conducta de nuestros niños? Tips de conducta en familia.

Y también, que si aún no habéis probado el Método VICON, tenéis 2 semanas de período gratuito… Regístrate aquí.

¿Habéis vivido alguna situación parecida? ¡Contarnos porque así aprendemos juntos! 

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Protocolos y principales variables para el desarrollo de la intervención ABA.

Por Joan Alsina Ferrando – Equipo terapeútico del Método VICON

Para entender la metodología ABA es necesario conocer los protocolos indispensables para el desarrollo efectivo de este modelo de intervención. 

Conocidos y contrastados a través de décadas1 de investigación rigurosa.

A continuación os acercamos y describimos de forma breve los cuatro pilares del protocolo ABA para su mejor conocimiento:

  1. Análisis Aplicado del Comportamiento: Basar la intervención en los principios básicos del análisis de la conducta.
  2. Alto nivel de intensidad a la semana: Un promedio de 20 a 40 horas de intervención por semana.
  3. Formación a padres y entorno inmediato: Para poder aplicar las pautas y generalizar su efectividad en una estructura “24/7” (24 horas, 7 días a la semana).
  4. Supervisión Frecuente y toma de decisiones basadas en datos: Supervisión altamente cualificada, así como el registro de datos y toma de decisiones basadas en la comparativa de datos.

Paralelamente, las intervenciones ABA deben sustentarse en siete variables para lograr mejores resultados desde su inicio, siendo estos:

  1. Inicio temprano: El diagnóstico e inicio de intervención debe realizarse en edades cuanto más tempranas sea posible.
  2. Programa intensivo: Los estudios han demostrado y replicado que se requieren un mínimo de 20 horas y un máximo de 40 horas semanales.
  3. Entrenamiento a padres: La formación del entorno familiar, así como otras figuras cercanas es imprescindible para mantener y acelerar el logro de habilidades.
  4. Individualizado: Cada intervención debe adaptarse a cada persona, desde su inicio (Evaluación inicial), así como durante su desarrollo (Evaluaciones periódicas).
  5. Abordaje conductualmente dinámico: Los procedimientos deben adaptarse periódicamente a partir de los datos registrados.
  6. Globalidad: La intervención debe ser global y abarcar las diferentes áreas del desarrollo.
  7. Escolarización: Aspecto indispensable siempre que las habilidades prerrequisitas para ello estén desarrolladas.

En todo caso, desarrollar y mantener estas variables a lo largo de la intervención requerirá de un equipo terapéutico (de entre 2 a 4 terapeutas) que deberá recibir una formación contínua, tanto teórica como práctica. Para, de esta manera, lograr adaptarse a cada momento a la evolución de la intervención. Así como también una coordinación diaria entre sus integrantes para llevar a cabo los objetivos marcados, tanto a corto, medio y largo plazo. frutos de una evaluación inicial y funcional, realizada antes, durante y al finalizar la intervención.

Podéis ver el artículo anterior también que habla sobre la Metodología ABA de Joan, aquí.

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METODOLOGÍA ABA: Protocolos y principales variables para el desarrollo de la intervención ABA.

Metodología ABA

Por Joan Alsina Ferrando – Equipo terapeútico del Método VICON

Sin bien para entender la metodología ABA, sus orígenes, bases y fundamentos, para la implementación de la misma, se requiere de consultar una extensa bibliografía, e aquí os ofrecemos una breve introducción.

En primer lugar es esencial entender que las siglas en inglès “ABA”, corresponden a “Applied Behaviour Analisys”, o lo que es lo mismo, “Análisis del Comportamiento Aplicado” en español. Concretamente, se trata de una disciplina o enfoque científico que estudia las variables ambientales que influyen en las conducta socialmente significativas y, desarrolla e implementa procedimientos prácticos y aplicables para el cambio de la conducta (Baer, Wolf y Risley, 1968).

La metodología ABA es en todo caso una ciencia basada en la evidencia. En este sentido existen estudios replicados a partir de los cuáles se puede entender la base teórica y también su praxis. Actualmente, existen titulaciones homologadas internacionalmente que avalan a los profesionales que se dedican a este campo.

Baer y sus colegas (1968) publicaron en el Journal of Applied Behavior Analysis (JABA) las siete dimensiones del Análisis del Comportamiento Aplicado, siendo estas las siguientes:

1.- Conductual: La intervención debe estar basada en conductas observables y cuantificables.

2.- Aplicado: Los profesionales del campo deben centrarse en las conductas socialmente significativas.

3.- Analítico: Cada intervención debe demostrar una relación funcional entre el procedimiento implementado y el resultado en la modificación de la conducta (en su mejora en todo caso).

4.- Tecnológico: Un procedimiento debe funcionar como una “receta”, siendo este descrito al detalle para poder ser replicable. Aportando así claridad y precisión para su puesta en práctica.

5.- Conceptualmente sistemático: Las intervenciones deben estar fundamentadas en los principios básicos del análisis de la conducta.

6.- Efectivo: La intervención debe aportar una mejora en la calidad de vida del individuo para ser considerado “efectivo”.

7.- Generalizable: El cambio de conducta es resistente al paso del tiempo, así como se muestra en contextos diferentes al contexto de entrenamiento, y se extiende a otras conductas.

Si bien, la metodología ABA como modelo no es perfecta, está en continua evolución, tanto por lo que se refiere a los estudios de replicabilidad, como de de aspectos específicos de su práctica, como pueden ser estudios relacionados con áreas específicas del desarrollo. Por ello, deberíamos o si bien es lo altamente recomendable aspirar a que cualquier intervención aplicada en el campo de la conducta esté basada en estos siete fundamentos y de fe científica de su práctica.

J.Alsina, 5 de Mayo del 2021.

Podéis leer otros artículos relacionados con la Metodología ABA aquí:

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