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Cómo tener paciencia en tu día a día si antes de levantarme ya la he agotado toda!!!

Ocúpate de ti, recupérate, redescubre tu nueva identidad porque está claro que no eres la misma, la maternidad es algo que transforma y no sólo tu vida diaria sino tu pareja, tu ocio, tu autoimagen, tu sistema de preferencias, tu cuerpo! Se habla mucho de conciliación familiar en relación al trabajo pero antes de eso la madre también tiene que hacer otro tipo de conciliación, la maternal, la de la mujer, la de la amiga, la de la hija, la de la “esposa”.

Creo que aquí es donde deberíamos poner toda nuestra atención, en esa persona que quiere resurgir pero no con la misma imagen ni haciendo las mismas cosas ni de la misma forma.

La felicidad es momentánea pero tú la haces eterna porque eres mitad mujer mitad sueño.
La felicidad es momentánea pero tú la haces eterna porque eres mitad mujer mitad sueño.

Hemos de atender principalmente a 3 aspectos:

El cuerpo. Cultivar hábitos saludables hace que la mente vuelva a reorganizarse. El ejercicio sea cual sea la disciplina permite cuidar nuestro cuerpo no de una manera exclusivamente estética sino como sistema de soporte de la mente hará que reoxigene nuestro pensamiento, nuestra voluntad y nuestro ego.

La mente. Hemos de organizar nuestra voluntad, nuestros deseos, inquietudes y restablecer el duelo que supone la vuelta a “la vida real” que ya no es nada real para nosotras. El ocio, la pareja, el trabajo… se han visto transformadas o han desaparecido o se han deteriorado… en definitiva han cambiado, como nuestra identidad, y hemos de hacer un ejercicio autoreflexivo y arduo de toda nuestra «nueva vida». En multitud de ocasiones se han retomado aficiones que guardábamos en el baúl de los recuerdos, se han vuelto madres emprendedoras de trabajo compatibles con sus nuevos objetivos vitales, se han reinventado la relación con el otro… Es un momento de crisis que da lugar a un nuevo resurgir de la persona y este momento de inflexión hace que bien orientado sea una oportunidad increíble para perseguir sueños, cumplir expectativas y reinventarse como persona con un a fuerza y determinación asombrosa. Sólo atenderé a un aspecto, tener presente que vuestra pareja no vive este momento como lo hacéis vosotras así que una vez más tenemos que ser diplomáticas sutiles para no desestabilizar demasiado a nuestras parejas ya que corremos el riesgo a que se queden a la deriva.

El entorno social. Con la maternidad y la crianza nos damos cuenta que nuestros círculos cambian, nuestras amistades sin hijos se distancian y otras estructuras familiares se ven atraídas por empatía a este nuestro círculo. También es cierto que el círculo social de la madre se ve más afectado que el del padre pero tranquilas esta readaptación es natural y poco a poco iremos recuperando y haciendo nuevos entornos de desahogo para nosotras, intenta salir de tu círculo de confor y conoce gente nueva que te haga vibrar y te haga sentir otra vez como tú quieres sentirte, localiza tus carencias y trabájalas sin descanso y con determinación pero con pie firme, vuelve a encontrarte en esas situaciones donde eres tú en todo tu explendor y limpia el óxido de tu ser social.

¿Quieres tener más paciencia con tu familia? Empieza por tenerla para ti misma, para lo tuyo, lo que te hace estar viva, lo que te retroalimenta; para redescubrir tu identidad. Luego, estarás preparada para demostrar cómo la paciencia que sale de ti hacia el exterior también ha cambiado, créeme!

Cristina Oroz Bajo

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Duérmete niño, duérmete ya… Las 5 claves para dormir a un niño.

Pon en tu RUTINA el BAÑO siempre PRONTO y SIN LLORAR  y ESPERA… que tu pequeño… DORMIRÁ!

  1. Establece una RUTINA para antes de ir a dormir. Al igual que a los adultos, a los niños también les toma un tiempo irse a dormir, desconectar, comenzar a relajar el cuerpo y prepararlo para el descanso. Un tiempo antes de la hora de dormir, lavar lo dientes, preparar unos libros, lectura nocturna con una luz tenue, unas canciones… puede ser un buen prefacio para ayudarle a conciliar el sueño.
  2. BAÑO como principio relajante. Crear hábitos es una tarea ardua por la constancia que requiere pero el baño, el agua, los olores, el contacto es una de las herramientas más eficaces para preparar esa rutina para antes de dormir; la lavanda, la melisa… provocan la relajación del cuerpo y la mente y más en nuestros pequeños que son más sugestivos a este tipo de estimulación.
  3. Pon a tu bebé en la cama PRONTO, no caigas en la trampa de mantener a tu bebé despierto para que esté más cansado. Atiende siempre a las señales que indican que tu pequeño tiene sueño; frotarse los ojos, bostezar, rascarse las orejas o ver que su actividad física baja que está más llorón y pierde el interés en jugar. No tengas miedo en adelantar la hora de acostarse porque un niño que está demasiado cansado puede tardar más en dormirse, los estudios dicen que los bebes/niños que se van a la cama más pronto, duermen más también.
  4. Siempre SIN LLORAR porque genera altos niveles de estrés que repercutirán en la calidad y la cantidad del sueño y en el desarrollo emocional dando lugar a dificultades para controlar sus emociones, baja autoestima, desconfianza e inseguridad. Cogerlo en brazos es altamente beneficioso sobre todo desde el nacimiento hasta los 18 meses. Utiliza unos «sonidos claves» como «Sshhhh» o decirle suavemente la frase «tranquilo, ya está, es hora de dormir». Repite el sonido o la frase cuando estés calmando a tu bebé para que la asocie con el sueño.
  5. ESPERA. No respondas a cada ruidito que haga tu bebé. Aprende a distinguir un llanto verdadero de una queja o un solido adormilado. Si no estás segura, está bien esperar un poco antes de volver a la habitación, dejando que tenga la oportunidad de manejarse en el proceso.

Cristina Oroz Bajo
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3 Reflexiones que todo padre debería hacerse…

Padres y madres aquí tenéis la base para hacer frente con conciencia a las multitudes de situaciones que se os presentarán, un pulso a vosotros mismos que con sus errores y aciertos marcará y determinará la vida de vuestros hijos, evoluciona hacia la mejor versión de ti y aprende con ellos y por ellos porque… «El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día». 

Sobre los niños…¿Sabes qué es ser niño?…

Ser niño, es no preocuparse por el futuro, es jugar a intentar ser adulto, es aprender de todo sin saber que hay errores. Es tomar la vida sin prisa. Es vivir la vida y no saber que es un instante. Es encontrarle a todo una sonrisa. Es siempre esconderse y nunca encontrarse. Es pensar que la vida será siempre así.

Sobre los padres…¿Eres un buen ejemplo? ¿Haces todo lo que dices?…

Sabes comunicarte o hablas a gritos, utilizas el no en cada frase o confías realmente es tu hijo y lo deja hacer dando lugar al error sin castigo ni reproche. Utilizas amenazas para conseguir que tu hijo haga las cosas, le obligas porque las cosas son así y porque tú lo dices. ¿Lo besas y lo abrazas cada día?¿Te equivocas delante de tu hijo y lo reconoces?¿Explicas las consecuencias de sus acciones o lo apartas cuando tiene dificultades o no consigue lo que quiere?¿Sabes jugar sin dirigir?¿Juegas suficiente con tus hijos? ¿tu hijo se ríe cuando juega contigo?¿Bailas con tus hijos?¿Compartes música con tus hijos?

Sobre tu hijo…¿Sabes cómo es tu hijo?…

¿Qué crees que pediría si pudiera pedir tres deseos?¿Sabes tres virtudes y tres defectos de tu hijo?¿Qué es lo que más le gusta hacer contigo? ¿Qué es lo que menos le gusta hacer?¿Qué lo enfada, qué lo alegra, qué lo pone triste, qué le da miedo, qué lo avergüenza? Si su hijo un día se volviera invisible, ¿qué crees que haría?

Cristina Oroz Bajo

padres

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Eres una buena madre.

Una madre australiana mantuvo una breve conversación con una psicóloga infantil que se convirtió en una maravillosa lección sobre la maternidad. La respuesta de la psicóloga

madre
Son los niños silenciosos, los niños temerosos, los adolescentes que no llegan a casa y los padres que no están en comunicación con sus hijos que me preocupan.

le dejó huella:

«Hace un par de semanas un terapeuta infantil miró a mis hijos y me dijo…
«Eres una buena madre.»
Sintiéndome como un fraude total, dije: «No me siento como una buena mamá. Los niños me están volviendo loca, estoy perdiendo la paciencia y me quedo dormida en la noche preguntándome dónde voy a conseguir paciencia para otro día»
A lo que ella respondió con una declaración que no he podido olvidar,
«Los bebés lloran, es como se comunican. Los niños pequeños protestan, y los adolescentes se quejan.
Entonces las mamás dicen las palabras «joder mierda en su aliento antes de cada respuesta. Es cómo nos comunicamos?.
Pero adivina qué Constance? Es mejor que el silencio.
Una casa llena de chicos gritando y adolescentes que luchan y unos padres a los que se les contesta es sano para mí.
Son los niños silenciosos, los niños temerosos, los adolescentes que no llegan a casa y los padres que no están en comunicación con sus hijos que me preocupan.
Y los niños no te vuelven loco, ya estabas loco. Por eso los tuviste.
Y así, me sentí como una buena madre de nuevo.»

Madres del mundo!! Respirar profundo, estáis haciendo un buen trabajo.

Constance Hall

Traducido por Cristina Oroz Bajo

Fuente Original: Constance Hall Facebook Page

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Siéntate! Quieto!

Cuando se mueve con su hijo está estimulando el crecimiento de su cerebro.
Cuando se mueve con su hijo está estimulando el crecimiento de su cerebro.

Siéntate! Quieto! El mantra de cada aula: pedirle a los niños que se estén quietos. Trasciende también a las dinámicas familiares.

Los niños tienen cuerpos que están menos preparados que nunca para aprender. Con sistemas sensoriales que no funcionan bien, y se les pide que se sienten y presten atención. Los niños naturalmente empiezan a moverse para obtener el movimiento que su cuerpo necesita desesperadamente y no está recibiendo lo suficiente como para “encender su cerebro”. ¿Qué sucede cuando los niños empiezan a moverse? Les pedimos que se queden quietos y presten atención; por lo tanto, su cerebro vuelve a “dormir”.

El movimiento nervioso es un problema real. Es un fuerte indicador de que los niños no están moviéndose lo suficiente, no están haciendo suficiente ejercicio durante el día. Tenemos que solucionar el problema subyacente. En las aulas, los tiempos de recreo necesitan ser extendidos y los niños deben jugar afuera tan pronto como salgan de la escuela. Veinte minutos de movimiento al día no es suficiente! Necesitan de juego al aire libre con el fin de establecer un sistema sensorial saludable y para apoyar la atención a nivel superior.

Para que los niños aprendan, necesitan ser capaces de prestar atención. Para prestar atención, debemos dejar que se muevan. Pero eso está cambiando a medida que la evidencia demuestra que tomar pausas breves de actividad durante el día ayuda a los niños a aprender y estar más atento en clase, y se están adoptando un creciente número de programas diseñados para promover el movimiento en las escuelas (Hadson, A., 2014).

«Necesitamos reconocer que los niños están basados en el movimiento»(Gatens, B.)»En las escuelas, estamos presionando contra la naturaleza humana para pedirles que se queden quietos y en silencio todo el tiempo».»El tiempo activo usado para energizar tu cerebro hace que todos esos momentos sean mejores y más productivos”. Un informe de 2013 del Instituto de Medicina concluyó que los niños que son más activos «muestran una mayor atención, tienen una velocidad de procesamiento cognitivo más rápido y un rendimiento mejor en las pruebas académicas estandarizadas que los niños que son menos activos.»

«La actividad estimula más vasos sanguíneos en el cerebro, el movimiento activa todas las células cerebrales que los niños están usando para aprender, despierta el cerebro y prestan más atención en la escuela «. «Esta es una generación digital que espera estar entretenida, y no estamos pensando en el niño como una persona entera, en cómo la actividad física les ayuda a sobrellevar el estrés de la escuela y en realidad los beneficia en el aula» (DiStefano, L.)

Para que los niños aprendan, necesitan ser capaces de prestar atención. Para prestar atención, debemos dejar que se muevan (Hadson, A., 2014).

Cristina Oroz Bajo

Fuentes originales:

Why so many kids can´t sit still in school today? (Hadson, A., 2014)

Why Kids Shouldn’t Sit Still in Class. (Dela Cruz, D., 2017)

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Acostarse con sus hijos hasta que se queden dormidos no es un mal hábito.

En realidad, hay unas noches miserable pero generalmente es un momento único y hermoso. Mentiría si dijera que no se disfruta allí viendo como mis hijos flotan entre la vigilia y el sueño siendo mágico e íntimo siendo como yo imaginaba ser padre antes de que realmente tenía hijos. A veces, en la oscuridad, mis hijos se anidan contra mí, teniendo cerca su dulce pelo, el sentir de sus mejillas calientes contra mi cuello, o sus corazones golpeando salvajemente en sus pechos – y me emociono con gratitud casi con lágrimas en los ojos.

Había escuchado todos los argumentos sobre por qué acostarse con sus hijos hasta que se quedan dormidos es un mal hábito. Es el tipo de hábito número uno que se supone romper cuando sus hijos son bebés. Excepto, si no lo haces o hacen colhecho durante la lactancia. Entonces, a medida que envejecen, ¿qué pasa si se desarrollan de la mano o acariciando su espalda hasta que están dormidos? Y luego, incluso después de que hayan superado todo eso, ¿qué pasaría si te piden que te acuestes allí, tranquilizándolos con tu presencia hasta que estén profundamente dormidos?Pensarás… ¿Cómo aprenderán a calmarse? ¿Cómo aprenderán a dormirse sin ti? ¿No vas a crear hijos dependientes que nunca aprenden a funcionar en el mundo sin ti? La respuesta a la última pregunta es inequívoca. Numerosos estudios han demostrado que cuanto más unidos los niños, más seguros e independientes se vuelven. Tiene sentido si piensa en ello: dar seguridad a los niños les hace sentirse seguros y capaces de funcionar con facilidad en el mundo.

Me acuesto con mis hijos porque me quieren, porque es algo que siempre hemos hecho, y porque nos sale de forma natural a pesar de que a menudo me molesta esos 10 a 20 minutos adicionales de espera, en realidad es sólo un puñado de minutos en mi día, pero Significan el mundo para mis hijos. Me acuesto con ellos porque entre la escuela, el trabajo, las comidas, los deberes y otros compromisos, es raro que tengamos momentos de silencio y cercanía tan hermosos y profundos como los que están justo antes de dormir. Me acuesto con ellos porque ni siquiera a mí me gusta dormirme sola y a mis hijos se les exige tener esa seguridad extra que incluso los adultos anhelan. Me acuesto con ellos las noches que están estresado, inquietos, o simplemente me necesitan y no saben por qué. Porque sé que los días de me necesitan tanto están contados. Me acuesto con mis hijos porque sé que a los chicos se les suele enseñar a ser más duros que esto, a llenar sus necesidades y deseos, y creo que es una forma peligrosa para que los niños (y los hombres) funcionen. Me acuesto con ellos porque me lo piden y estoy dispuesta.

Sí, a veces al final de mis largos días como una mamá, acostado en la oscuridad es el último lugar que quiero estar. Sí, a veces estoy agitada, hambrienta, tocada. A veces me encuentro apretando los dientes con fuerza para no soltar mis gritos de frustración. Pero también sé que estos minutos que mis hijos se deslizan en la seguridad de mis brazos o mi presencia son exactamente los que tienen más peso para mis hijos – y para mí. Y no cambiaría eso por nada.

Texto adaptado por Cristina Oroz Bajo extraído de Wendi Wisner; Writer and Lactation Consultant; The Motherhood Experience.

Fuente: http://www.scarymommy.com/lying-down-with-your-kids-until-they-fall-asleep-is-not-bad-habit/

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Queridas madres de los treintaytantos…

Queridas madres de niños de los treintaytantos…

“Te veo en el supermercado, te veo en el patio de recreo. Te veo en la escuela, te veo en el tren y en los restaurantes para niños. A veces me ves a mí también, e intercambiamos una pequeña sonrisa, un ojo, un momento de «lo entiendo». Más a menudo ya no me ves – estás persiguiendo a su niño abajo de los pasillos, mirando a su pre-escolar como un halcón mientras que sube más arriba de lo que usted quisiera, amonestando a su cabrito por pellizcar a su hermano, alcanzándole para a golpe fugaz limpiarlo con una toallita. Limpiando una bebida derramada.

Hace unos días estaba en nuestra piscina pública, y si alguna vez hubo una metáfora cruda para la vida como una mamá en su 30s, la piscina pública tiene que ser. Allí estamos todos – los estereotipos que juramos que nunca seríamos – mojados hasta la rodilla en la piscina de niños con los ojos fijos en nuestros pequeños – y genuinamente encantados por sus payasadas. Aunque podamos estar allí en parejas o grupos, nuestras conversaciones son fragmentarias, no podemos relajarnos. Nuestro foco está enteramente en nuestros niños. Estamos cansados. Estamos distraídos. Nuestros cuerpos vestidos de tankini tienen cicatrices de batalla y no son lo que solían ser.

En lo alto de la colina están los brillantes veinteañeros. Están hojeando revistas, charlando con sus amigos, Facebooking y selfie-snapping en sus iPhones. Ellos están descansados. Son tonificados. Ellos son magníficamente inconscientes de lo que está llegando su camino en el futuro. Ni siquiera nos ven. O si lo hacen, juran que nunca serán nosotros.

Está bien. Estuvimos allí una vez, y sabemos mejor que se ofenderán sin intentamos.

Veréis, la verdad es que a los treinta y tantos años nos hemos dejado ir. No. Hemos dejado ir a nuestro “yo”. Tenemos niños pequeños y por el siguiente poco tiempo, nuestros “yos” no vendrán primero. Dormiremos (o no) de acuerdo con los horarios de nuestros niños y / o recién nacidos y / o una combinación de los anteriores. Nuestro cabello no se lavará tan a menudo como quisiéramos. ¿Abdominales? Qué son abdominales? Estaremos limpiando las narices y los fondos y los líos de las paredes. Vamos a cocinar lo que sentimos como un continuo desde el desayuno hasta la hora de la cena y no salir de la mesa hasta que al menos un tenedor de guisantes se hayan comido. Vamos a pasar horas a la semana de rodillas al lado del baño y luego leer «sólo una» historia más antes de acostarse hasta que nos desmayamos en el borde de la cama de niño pequeño. Hablaremos con fluidez el idioma de Paw Patrol, La princesa Sofía , Peppa Peg y Ladybug, y usaremos dichos personajes desvergonzadamente como amenazas, sobornos o como niñeras digitales para que podamos saltar a nuestro baño para tomar una ducha. Nos encontraremos negociando con terroristas a pesar de que juramos que nunca lo haríamos. Responderemos a «Súbeme!» y «Más!» y «No quiero!», y diremos «¿Cuál es la palabra mágica?» Más veces al día de lo que nunca imaginamos posible. Esto es algo de los treinta. No es fácil, y esa es la verdad.

La experiencia de la maternidad produce un cambio profundo en la mujer. Las madres suelen decir que durante un tiempo se sienten desorientadas, con muchos sentimientos intensos y contradictorios que a veces las desbordan, y que encuentran poco espacio para ser expresados.
La experiencia de la maternidad produce un cambio profundo en la mujer. Las madres suelen decir que durante un tiempo se sienten desorientadas, con muchos sentimientos intensos y contradictorios que a veces las desbordan, y que encuentran poco espacio para ser expresados.

Pero hay otra verdad. Allá arriba en la colina, acurrucados sutilmente entre los veinteañeros, están los cuarentaytantos. Ellos también están descansados. Ellos también son tonificados. Están solos, en silencio leyendo un libro. Ellos nos ven, y son simpáticos pero también un poco presumidos. Han estado allí y lo han hecho y saben que no dura para siempre. Chicas, los cuarenta es el santo grial. Los cuarentaytantos están viniendo.

La década que recuperamos nuestros “yos”.

No es que quiera desear que corra el tiempo. Aunque los treinta hasta ahora son un poco un desenfoque, también es una especie de magia. Nunca más sentiré una mejilla reposar en mi pecho en medio de la noche. Pequeños brazos llegando hasta mí después de una caída. El delicioso olor a bebé y los pequeños pares de vaqueros flacos y brillantes zapatillas. Los paseos de scooter y las barras de mono y las historias de tiempo de la cama con una pequeña persona en la curva de mi brazo. Escuchar «Quiero mamá» y «Por favor, ¿puedes ayudarme?» Y «Quiero darte un abrazo».

Sí, algo va a venir, y va a ser una bendición. Pero no dejes que vaya demasiado rápido. Si voy a perderme a mí mismo durante una década, la maternidad es una cosa deliciosa para perderla también.

Amor, Catherine.(To the thirtysomething Mums,Catherine, 2016)

Texto traducido  por Cristina Oroz Bajo

Fuente: http://littlesloveandsunshine.com/2016/07/05/to-the-thirtysomething-mums/

Aquí os dejo el link del artículo original, de una madre que como todas vosotras goza de esa sensibilidad especial, de ese querer llegar a todo, que hace que nos crezcan brazos para poder atender a todo con vidas fugaces que es necesario que frenemos para tomar conciencia, respirar y atender a lo verdaderamente importante y es el momento que vivimos, la maternidad; un regalo sin manual de instrucciones que trae toda su magia así que no te olvides de disfrutarla, no la dejes pasar… Espero que os haya gustado.

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