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Alimentación y Lenguaje

Existen muchísimos niños no verbales con grandes dificultades con la comida… por las texturas, los colores, las formas, los olores… Pero, ¿por qué es tan importante la alimentación en el desarrollo del lenguaje? 

Porque en el proceso de la comida entran en juego muchos sentidos y estos momentos plurisensoriales son complejos para nuestros pequeños con dificultades de comunicación y lenguaje

En este camino hacia el lenguaje me he dado cuenta de que muchísimos niños a edades muy avanzadas siguen tomando alimentos triturados, e incluso tienen intereses alimenticios muy restringidos y con conductas realmente particulares con este momento de la comida y todo ello unido a las grandes luchas a largo plazo que tienen sus padres con logros pequeños con grandes situaciones de estrés diarias que, muchas veces, los desespera con razón con esta situación insostenible. 

Estoy convencida que muchos profesionales, que han trabajado con este tipo de dificultades, de trastornos con la comida, de conductas ya saben del tema pero en el método tenemos muchas familias que llevan pidiendo consejos y recursos sobre ello. 

Así pues, a lo largo de varias entradas de este blog, os daremos herramientas para tomar un camino que sea factible y produzca un cambio no sólo en vuestro hijo sino a nivel familiar. 

Pero antes de nada, vamos a tratar el por qué de esta elección.

¿Por qué Lenguaje y Alimentación? 

Por supuesto que, es muy necesario desarrollar una buena alimentación no sólo en aspectos nutricionales sino para el futuro desarrollo del lenguaje.

Hacer el cambio de proceso al sólido acompaña al desarrollo y la estimulación de toda la musculatura fonoarticulatoria que nos va a acompañar, en este proceso tan deseado del desarrollo del “habla”. 

Es necesario que nuestro niño tenga un buen tono, que su musculatura esté en forma y preparada para que todo el conjunto de la articulación se ponga en marcha y así se ponga en marcha para el lenguaje.

Por otro lado, tenemos aspectos más de conducta, de rigidez incluso con la comida y hacer una intervención en este aspecto tan cotidiano del día a día, también hace que se trabaje los aspectos de comunicación que intervienen en estos momentos. 

Los alimentos son los primeros objetos que tocan los niños, super importantes en la fase oral y de esta manera, es muy importante que los acepten, que los integren y los vean como amigos no como enemigos porque también, a través de ellos, conoceremos el mundo y nos comunicaremos en ese espacio, con nuestra familia, esos primeros lenguajes de lo que me gusta, de lo que no me gusta, de los colores, las temperaturas, el grande y el pequeño… 

Como véis, hay mucho lenguaje y mucha comunicación en este área y podemos aprovechar siempre que sea un momento que los niños disfruten con nosotros. 

Los niños aquí nos ven, nos oyen y nos escuchan comunicarnos, es uno de los pocos momentos que nuestros niños permanecen quietos, y uno de los momentos en los que más podemos trabajar aspectos de lenguaje y comunicación, con el ejemplo, compartiendo ese espacio rodeados por una mesa. 

En esta entrada, veremos el cómo atacar directamente a la conducta y cómo podemos ayudar a nuestros niños, a vivir este momento de una manera sana, serena, como padres responsables de una alimentación natural y evolutiva. 

¿Cuáles son nuestras necesidades?

Antes de profundizar más en el tema, lo primero que tenemos que tener claro en el tema de la Alimentación y Lenguaje, es donde tenemos que focalizar nuestra atención en función de las necesidades de nuestro niño. 

En otras palabras, tenemos que saber cuáles son las necesidades del caso en concreto para así valorar las prioridades a nivel de estrategias y lo que podemos hacer en nuestra unidad familiar. En definitiva, cuál es el reto que tenemos que ponernos delante para determinar las acciones y las estrategias.  

No obstante, en este blog vamos a tratar 2 objetivos principales que trabajamos en intervención y qué son los más comunes que nos encontramos en nuestro campo. 

  1. El primer objetivo es la transición a la alimentación sólida, el hecho de que vaya tolerando texturas, más allá de las sopas, los purés, los líquidos…. 
  2. El segundo objetivo es ampliar el repertorio de alimentos y ajustar el tiempo en las comidas. Muchas veces encontramos niños que comen 3,4,5 alimentos, y que realmente nos cuesta muchísimo esfuerzo introducir nuevos alimentos en su dieta diaria. 

Intentaremos daros recursos para hacer este proceso familiar, divertido y efectivo. 

También por último, entraría todo lo relacionado con el hecho de enseñarles a comer bien, utilizar correctamente los cubiertos, que no manipulen los líquidos, que no se saquen y se metan la comida de la boca sin cuidado… Tampoco entraremos en este último punto porque la intervención va más orientada a aspectos de conductas sociales y educativas.

Os contaremos más aspectos en las siguientes entradas.

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La importancia de la resolución de problemas

La resolución de problemas es una habilidad fundamental en un mundo cada vez más complejo y cambiante.

En un entorno donde la tecnología y la información evolucionan a un ritmo sin precedentes, los niños que aprenden a resolver problemas están mejor equipados para enfrentar los desafíos, buscar soluciones creativas y adaptarse a diversas situaciones de la vida, tanto a nivel personal como profesional.

En este artículo te explicaremos cómo enseñar esta habilidad a los niños desde las primeras etapas del desarrollo infantil para integrarlo efectivamente en el hogar y en la escuela, pero empecemos por lo más básico…

¿Qué es la resolución de problemas?

La resolución de problemas es un proceso mental y cognitivo utilizado para identificar, analizar y resolver problemas.

Esta habilidad es esencial en muchas áreas de la vida y se considera una competencia clave en diversos contextos, tanto personales como profesionales, por ello es tan importante enseñarle a nuestros hijos a resolver los problemas que se les plantea.

Y dado que un problema puede tener múltiples soluciones viables, es crucial emplear una metodología de resolución de problemas bien estructurada que nos guíe hacia la mejor opción. Este enfoque no solo garantiza una solución más eficaz, sino que también optimiza los recursos y el tiempo invertidos en el proceso.

¿Por qué es tan importante enseñarle a nuestros hijos resolución de problemas?

En la vida, nuestros hijos enfrentarán diversos desafíos que los pondrán a prueba constantemente, por lo que es indispensable que aprendan a resolver problemas desde pequeños. Los padres somos la guía más importante en este proceso.

Los padres acostumbramos a resolver los problemas de nuestros hijos, en el fondo pensamos que esto está bien y que es necesario. Pero en realidad los estamos haciendo dependientes y obstaculizando su desarrollo personal. Si el niño logra resolver el problema por sí mismo, logrará desarrollar su capacidad para resolver problemas futuros.

Cuando nuestro pequeño se encuentre ante un problema que no pueda resolver, en vez de frustrarse buscará la forma de solucionarlo, pondrá a prueba su imaginación, sus habilidades y todo aquello que ha aprendido.

Esto se traduce en multitud de situaciones que ocurren en el día a día. Alcanzar un objeto, abrir un bote, servir un vaso de agua, pueden ser situaciones que hacemos por ellos, y aunque parezcan simples, no les damos la oportunidad de tener la experiencia de buscar un camino para alcanzar ese objeto, medir su fuerza para poder girar la tapa de ese bote, o derramar parte del agua fuera de ese vaso.

Ante esto es importante fomentar la confianza en sí mismo, resaltar sus cualidades y darle palabras de apoyo. Todo eso se hace dándoles esa confianza y apoyarles en lo justo y necesario.

Este es el principio de la comunicación, esos pequeños detalles hacen que su caminar sea más auténtico y que poco a poco adquieran su manera de hacer las cosas.

¿Cómo plantear y resolver problemas de manera eficaz?

Enseñar a nuestros hijos a ser adultos resolutivos les ayudará a ser más independientes y a adaptarse mejor a situaciones adversas.

Para hacerlo podemos seguir una serie de pasos para ayudarlos a identificar, analizar y resolver problemas de manera exitosa.

Paso 1: Identificación del Problema

El primer paso para resolver problemas es la identificación consciente del mismo. Esto implica distinguir entre lo que es un síntoma y lo que es la causa real del problema.

Por ejemplo, si un juguete se rompe, el problema percibido es el juguete roto, pero este es el resultado, no la causa. Hay que razonar con el pequeño para entender por qué se rompió, y eso nos lleva al siguiente paso…

Paso 2: Determinar las causas raíz

Una vez identificado el problema (Juguete roto), el siguiente paso es descubrir qué lo causó. ¿Fue por uso inapropiado, por un defecto del juguete, o por otra razón?

Aquí se puede enseñar a los niños a hacer preguntas para fomentar un pensamiento más profundo y analítico como por ejemplo ¿Por qué ocurrió esto? ¿Fue por lanzarlo con la suelo? ¿Este es el modo adecuado de jugar? ¿Este juguete está hecho para lanzase al suelo? ¿Qué podría haberse hecho de manera diferente?

Paso 3: Buscar varias soluciones

Es importante enseñar a los niños que, a menudo, hay más de una solución para un problema.

Hay que alentarlos a pensar de manera creativa y a considerar múltiples posibilidades para desarrollar su capacidad para pensar fuera de la caja.

Por ejemplo, las posibles soluciones podrían ser…

  • Reparar el juguete, si es posible.
  • Encontrar juguetes aptos para ser lanzados.
  • Explorar otras formas de diversión que no impliquen lanzar el juguete.
  • Enseñar al niño a jugar con más cuidado.

Paso 4: Encontrar la solución ideal

Una vez que se han identificado varias soluciones posibles, el siguiente paso es evaluarlas y decidir cuál es la mejor. Aquí se pueden considerar aspectos como la viabilidad, los recursos disponibles y los posibles resultados de cada solución.

Todo este proceso se hace con el niño, y es él quién finalmente debe elegir la solución que considere más adecuada. Todo este proceso se hace de manera razonada, ya que implica pasos concretos para llevarla a cabo.

Paso 5: Medir el éxito de la solución

Finalmente, es fundamental evaluar cómo funcionó la solución. Esto no solo ayuda a ver si el problema se resolvió efectivamente, sino que también es una oportunidad para aprender de los errores y éxitos.

Si la solución no funcionó como se esperaba, es un buen momento para enseñar sobre la resiliencia y la importancia de volver a intentarlo.

Este enfoque fomenta la independencia, la confianza en sí mismos y la responsabilidad.

¿Estás listo para enseñar a tus pequeños a desarrollar esta habilidad?

Como decíamos al principio, enseñar este método a los niños desde una edad temprana puede ayudarlos a desarrollar habilidades cruciales de resolución de problemas que les servirán en todas las áreas de la vida.

La resolución de problemas es el primer camino para el aprendizaje, la planificación y la socialización cuando buscamos apoyo para solucionar aquello que se nos presenta día a día, esas oportunidades ricas de interacción, autoestima y autorrealización.

Y por último, pero no por ello menos importante…

Con el Método VICON proporcionamos a los niños las herramientas necesarias desarrollar sus capacidades y fortalecer su autonomía, autoestima y confianza.

Si quieres saber más, solicita ahora tu prueba gratuita.

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