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La importancia de la resolución de problemas

La resolución de problemas es una habilidad fundamental en un mundo cada vez más complejo y cambiante.

En un entorno donde la tecnología y la información evolucionan a un ritmo sin precedentes, los niños que aprenden a resolver problemas están mejor equipados para enfrentar los desafíos, buscar soluciones creativas y adaptarse a diversas situaciones de la vida, tanto a nivel personal como profesional.

En este artículo te explicaremos cómo enseñar esta habilidad a los niños desde las primeras etapas del desarrollo infantil para integrarlo efectivamente en el hogar y en la escuela, pero empecemos por lo más básico…

¿Qué es la resolución de problemas?

La resolución de problemas es un proceso mental y cognitivo utilizado para identificar, analizar y resolver problemas.

Esta habilidad es esencial en muchas áreas de la vida y se considera una competencia clave en diversos contextos, tanto personales como profesionales, por ello es tan importante enseñarle a nuestros hijos a resolver los problemas que se les plantea.

Y dado que un problema puede tener múltiples soluciones viables, es crucial emplear una metodología de resolución de problemas bien estructurada que nos guíe hacia la mejor opción. Este enfoque no solo garantiza una solución más eficaz, sino que también optimiza los recursos y el tiempo invertidos en el proceso.

¿Por qué es tan importante enseñarle a nuestros hijos resolución de problemas?

En la vida, nuestros hijos enfrentarán diversos desafíos que los pondrán a prueba constantemente, por lo que es indispensable que aprendan a resolver problemas desde pequeños. Los padres somos la guía más importante en este proceso.

Los padres acostumbramos a resolver los problemas de nuestros hijos, en el fondo pensamos que esto está bien y que es necesario. Pero en realidad los estamos haciendo dependientes y obstaculizando su desarrollo personal. Si el niño logra resolver el problema por sí mismo, logrará desarrollar su capacidad para resolver problemas futuros.

Cuando nuestro pequeño se encuentre ante un problema que no pueda resolver, en vez de frustrarse buscará la forma de solucionarlo, pondrá a prueba su imaginación, sus habilidades y todo aquello que ha aprendido.

Esto se traduce en multitud de situaciones que ocurren en el día a día. Alcanzar un objeto, abrir un bote, servir un vaso de agua, pueden ser situaciones que hacemos por ellos, y aunque parezcan simples, no les damos la oportunidad de tener la experiencia de buscar un camino para alcanzar ese objeto, medir su fuerza para poder girar la tapa de ese bote, o derramar parte del agua fuera de ese vaso.

Ante esto es importante fomentar la confianza en sí mismo, resaltar sus cualidades y darle palabras de apoyo. Todo eso se hace dándoles esa confianza y apoyarles en lo justo y necesario.

Este es el principio de la comunicación, esos pequeños detalles hacen que su caminar sea más auténtico y que poco a poco adquieran su manera de hacer las cosas.

¿Cómo plantear y resolver problemas de manera eficaz?

Enseñar a nuestros hijos a ser adultos resolutivos les ayudará a ser más independientes y a adaptarse mejor a situaciones adversas.

Para hacerlo podemos seguir una serie de pasos para ayudarlos a identificar, analizar y resolver problemas de manera exitosa.

Paso 1: Identificación del Problema

El primer paso para resolver problemas es la identificación consciente del mismo. Esto implica distinguir entre lo que es un síntoma y lo que es la causa real del problema.

Por ejemplo, si un juguete se rompe, el problema percibido es el juguete roto, pero este es el resultado, no la causa. Hay que razonar con el pequeño para entender por qué se rompió, y eso nos lleva al siguiente paso…

Paso 2: Determinar las causas raíz

Una vez identificado el problema (Juguete roto), el siguiente paso es descubrir qué lo causó. ¿Fue por uso inapropiado, por un defecto del juguete, o por otra razón?

Aquí se puede enseñar a los niños a hacer preguntas para fomentar un pensamiento más profundo y analítico como por ejemplo ¿Por qué ocurrió esto? ¿Fue por lanzarlo con la suelo? ¿Este es el modo adecuado de jugar? ¿Este juguete está hecho para lanzase al suelo? ¿Qué podría haberse hecho de manera diferente?

Paso 3: Buscar varias soluciones

Es importante enseñar a los niños que, a menudo, hay más de una solución para un problema.

Hay que alentarlos a pensar de manera creativa y a considerar múltiples posibilidades para desarrollar su capacidad para pensar fuera de la caja.

Por ejemplo, las posibles soluciones podrían ser…

  • Reparar el juguete, si es posible.
  • Encontrar juguetes aptos para ser lanzados.
  • Explorar otras formas de diversión que no impliquen lanzar el juguete.
  • Enseñar al niño a jugar con más cuidado.

Paso 4: Encontrar la solución ideal

Una vez que se han identificado varias soluciones posibles, el siguiente paso es evaluarlas y decidir cuál es la mejor. Aquí se pueden considerar aspectos como la viabilidad, los recursos disponibles y los posibles resultados de cada solución.

Todo este proceso se hace con el niño, y es él quién finalmente debe elegir la solución que considere más adecuada. Todo este proceso se hace de manera razonada, ya que implica pasos concretos para llevarla a cabo.

Paso 5: Medir el éxito de la solución

Finalmente, es fundamental evaluar cómo funcionó la solución. Esto no solo ayuda a ver si el problema se resolvió efectivamente, sino que también es una oportunidad para aprender de los errores y éxitos.

Si la solución no funcionó como se esperaba, es un buen momento para enseñar sobre la resiliencia y la importancia de volver a intentarlo.

Este enfoque fomenta la independencia, la confianza en sí mismos y la responsabilidad.

¿Estás listo para enseñar a tus pequeños a desarrollar esta habilidad?

Como decíamos al principio, enseñar este método a los niños desde una edad temprana puede ayudarlos a desarrollar habilidades cruciales de resolución de problemas que les servirán en todas las áreas de la vida.

La resolución de problemas es el primer camino para el aprendizaje, la planificación y la socialización cuando buscamos apoyo para solucionar aquello que se nos presenta día a día, esas oportunidades ricas de interacción, autoestima y autorrealización.

Y por último, pero no por ello menos importante…

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